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jueves, 25 de julio de 2019

PRIMER CENTENARIO DEL FERROCARRIL DE PONFERRADA A VILLABLINO (II)

 

En 1938 el ferrocarril de Ponferrada a Villablino reforzó su parque motor con dos locomotoras adquiridas de ocasión a los Ferrocarriles Vascongados. Fotografía de Xavier Santamaría
 
Carbón, pero también viajeros
 
No cabe duda que el objetivo principal del ferrocarril de Ponferrada a Villablino era el transporte de carbón. De hecho, a lo largo de su historia, abrió nuevos ramales y apartaderos para atender las minas del entorno, siendo los más destacados los que desde Villablino se dirigían, por una parte a Caboelles, de 8,5 kilómetros de longitud, y por otra a Villaseca, con otros 7 kilómetros de extensión. Sin embargo, desde sus inicios el ferrocarril también operó servicios de transporte de mercancías de todo tipo y de viajeros, con dos circulaciones diarias a lo largo de toda la línea.
La locomotora Nº 31 fue adquirida de ocasión al ferrocarril del Plazaola. Durante años fue la titular del tren correo que enlazaba a diario Ponferrada y Villablino. Fotografía de Xavier Santamaría
 
Durante la Segunda Guerra Mundial, se reprodujeron en España los problemas energéticos vividos durante la Primera, lo que supuso la reactivación de las explotaciones mineras del Bierzo y el aumento de la demanda de transporte en el ferrocarril de Ponferrada a Villablino. Para poder afrontar el incremento del tráfico, la Minero Siderúrgica de Ponferrada optó por adquirir locomotoras de vapor de ocasión al ferrocarril del Plazaola y a los Ferrocarriles Vascongados. Los resultados de éstas últimas fueron tan positivos que en los años cincuenta contrató con la valenciana Macosa la construcción de cuatro nuevas unidades prácticamente idénticas.
En 1950 el ferrocarril de Ponferrada a Villablino adquirió a Macosa dos locomotoras prácticamente idénticas a las compradas de ocasión a los Ferrocarriles Vascongados. Fotografía de Xavier Santamaría
 
El progresivo desarrollo de la electricidad también afectó positivamente al ferrocarril de Ponferrada a Villablino, ya que el gobierno decidió construir en Ponferrada una de las primeras grandes centrales térmicas del país, lo que implicó establecer un ramal para poder transportar hasta ella el combustible necesario. En la actualidad, sus instalaciones conforman la sede del Museo Nacional de la Energía.
En 1956 el ferrocarril de Ponferrada a Villablino adquirió otras dos locomotoras a Macosa para reforzar su parque motor. Fotografía de Xavier Santamaría
 
Años más tarde, la central de Compostilla II tomaría el relevo a la de Ponferrada, lo que exigió construir un ramal desde la estación de Cubillos de Sil. Mientras tanto, el desarrollo de otras fuentes de energía, sobre todo las derivadas del petróleo, fue restando importancia al trasbordo del carbón en Ponferrada a los vagones de Renfe para su distribución por toda España.
 
Gracias al fácil acceso al combustible, el ferrocarril de Ponferrada a Villablino siguió apostando durante años por la tracción vapor, hasta el punto en que su tren Correo se convirtió en el último de toda Europa Occidental arrastrado por esta clase de locomotoras, hasta su definitiva supresión el 10 de mayo de 1980. A partir de esta fecha, la explotación se centró exclusivamente en el transporte de carbón y, poco después, se introdujeron las primeras locomotoras diésel, cuya progresiva implantación y el paulatino declive del servicio, permitieron jubilar las últimas máquinas de vapor en 1989.
En 1980 dejó de circular el último tren de viajeros con tracción vapor de Europa Occidental: el correo de Ponferrada a Villablino. Fotografía de Martín Dieterich
 
A mediados de los años ochenta, la práctica totalidad del carbón transportado por el ferrocarril de Ponferrada a Villablino tenía como destino la central térmica de Compostilla II, por lo que el tramo final entre Cubillos de Sil y Ponferrrada solo era cubierto para poder trasladar el combustible a los lavaderos situados en esta última ciudad, para retornar nuevamente a Cubillos. Por ello, la construcción de un nuevo lavadero y de talleres para el material móvil en Villablino, trajo consigo la clausura de este trayecto a partir del 18 de julio de 1996. Además, gracias a diversas ayudas públicas, en estos años se renovó por completo la vía desde Villablino hasta Cubillos, se modernizaron sus instalaciones de seguridad y se adquirieron de ocasión tres locomotoras ALCo de la serie 313 de Renfe, convenientemente adaptadas al ancho de vía métrico.
A comienzos de los años ochenta se inició la dieselización de la tracción del ferrocarril de Ponferrada a Villablino. Fotografía de Martin Dieterich
 
Cuando en 1999 caducó la concesión original por 80 años, la Junta de Castilla y León, nueva titular de la línea, renovó el convenio con la Minero Siderúrgica de Ponferrada durante otros 50 años. Poco después, esta empresa fue adquirida por Coto Minero Cantábrico. Nuevas ayudas públicas permitieron sustituir las viejas tolvas suministradas por Mariano de Corral en 1919 por 140 nuevos vagones construidos por Renfe, así como la adquisición de otra locomotora ALCo. De este modo, con el ferrocarril renovado en su integridad, la línea siguió transportando carbón desde la Laciana hasta la central de Cubillos de forma eficiente.
En 1981 el ferrocarril de Ponferrada a Villablino contrató a Macosa cuatro locomotoras diésel. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
Lamentablemente, el progresivo abandono del carbón como fuente de generación de energía eléctrica y la crisis generalizada de este sector minero en España afectó directamente al ferrocarril de Ponferrada a Villablino que desde octubre de 2012 no registra el paso de trenes de mineral. Al mismo tiempo, Coto Minero del Cantábrico entró en proceso de administración concursal.
A finales de los años noventa el parque móvil del ferrocarril de Ponferrada a Villablino se renovó con locomotoras adquiridas de ocasión a Renfe y nuevos vagones tolva. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
En la actualidad, la situación del centenario ferrocarril de Ponferrada a Villablino es incierta. El administrador concursal ha vendido parte del material móvil, mientras que la Junta de Castilla y León ha recuperado la titularidad de la concesión. Existen proyectos para recuperar la línea como ferrocarril turístico, proyecto que sin duda puede alcanzar un notable éxito gracias al valor histórico de los vehículos que todavía se conservan, muchos de ellos preservados en el Museo del Ferrocarril de Ponferrada, y a la belleza de los paisajes que recorre la línea a través del valle del Sil.
 
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