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11 diciembre 2018
Ferroviarios sin fronteras
Profesionales anónimos son el rostro de voluntarios que demuestran que la solidaridad se salta los mapas y va sobre raíles
Por Concha Lago - Miércoles, 5 de Diciembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h
Txus Martin y Koldo Uriarte, de Metro Bilbao y Txema Negro y Juan González de Eusko Tren.Fotografía Miguel San Cristóbal
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SON ferroviarios que invierten su tiempo y su dinero en una buena causa, y cuyas ejemplares acciones se pueden ver ahora a pie de estación de metro. Txus Martin, Txema Negro, Koldo Uriarte y Juan González forman parte de Euskal Trenbideetako Langileak Mugarik Gabe, una asociación solidaria sin ánimo de lucro que cuenta con un voluntariado procedente del sector ferroviario de Euskadi. Los voluntarios pertenecientes a las plantillas de Metro Bilbao, Eusko Tren y Euskal Tranbide Sarea ayudan aportando su tiempo, transmitiendo sus conocimientos técnicos, y abonan gran parte del importe de su manutención y del viaje.
Juan González, conductor y agente de operaciones en Eusko Tren, acaba de aterrizar de Katmandu (Nepal), donde también ha viajado Koldo Uriarte. González ha permanecido dos semanas y media al sur del país, en la frontera con India. “Tenía vacaciones acumuladas que no había disfrutado en 2016 y las he aprovechado para ayudar a construir una nueva escuela para niños. Por mi profesión podía también echar una mano con las clases de electricidad pero no he tenido oportunidad porque estaban de vacaciones”, explica. “A veces cuando dices: Me voy a Nepal, la gente te dice: Qué chollo, pero no saben que gastas tus vacaciones y tu dinero”, matiza González, aclarando que “siempre merece la pena”.
En sus doce años de actividad, en la asociación han participado 312 personas que han colaborado en campamentos de verano con niños saharauis, caravanas solidarias con transporte de ayuda humanitaria, o proyectos de voluntariado técnico en países como Uganda, Nepal o Mozambique. Uno de sus miembros más veteranos, Txus Martin conductor de Metro Bilbao, explica los orígenes. “Empezamos en 2006 llevando más de 140 furgonetas de la Er-tzaintza que donó el Gobierno vasco para el pueblo saharaui. Las bajamos hasta Alicante y ahí empezamos esta labor de voluntariado allá donde nos necesitan”, señala Martín.
Txema Negro, de Eusko Tren, ha participado activamente en el Sahara Maraton, una carrera solidaria en la que además de correr, se viaja siempre con un gran cargamento de medicinas. “Yo colaboré en 2014 y 2015 y estuve una semana cada año. La experiencia de convivir con los refugiados de los campamentos de refugiados es brutal. Te hace repensarte completamente las cosas y el modo que tenemos de vivir aquí”, asegura. Y es que tal y como explica Martín, “se procura vivir con la gente del país para compartir. Durante un tiempo somos nepalíes, ugandeses, o saharauis, y eso proporciona un gran chute de vida”.
Ahora muestran su voluntariado internacional en una exposición fotográfica de nueve paneles que ayer fue inaugurada en la estación de Basauri y viajará a lo largo del próximo año al Casco Viejo, Sestao, Portugalete, Abando e Indautxu. Y es que estas fechas son fundamentales. “Una buena parte de financiación de la asociación viene por la venta de calendarios, lotería, además de aportaciones puntuales que hacen las empresas”, recalca Negro. Los proyectos solidarios no paran y en enero ya tienen previsto viajar a Uganda “para hacer una casa piloto al lado del Nilo Blanco. Se trata de medir los tiempos de construcción, y que resulte lo más barato y sostenible posible, con el objetivo de poder sacar a la gente de las chabolas en las que viven y levantar un pequeño poblado. Hemos calculado que cada casa nos puede costar entre 1.500 y 2.200 euros con la mano de obra local”, afirman.






