HECHOS DE HOY

21 marzo 2014

 

El tren de escombros y uno de los tantos códigos secretos de ferroviarios

Ya no estaba en Cuba cuando la 61613 y la 61619 fueron enviadas al desguace de Garrido. No pude rendirle honores en su último trayecto.

RECUERDOS DE INFANCI

Camilo Venegas / Actualizado 20 marzo 2014

 

La voz continuaba por toda la Línea Central hasta que el tren llegaba a su destino final... (Foto: CV)

El aviso circulaba de estación en estación. Se comunicaban unas a otras a través de los viejos teléfonos de manigueta. La noticia era dada con la misma voz de circunstancia que se recibía. Se trataba de uno de los tantos códigos secretos que se manejaban entre ferroviarios.

—Palmira, vía para un Tren de Escombros —decían desde Cienfuegos.

—Cherepa, vía para un Tren de Escombros —decían desde Palmira.

—Hormiguero, vía para un Tren de Escombros —decían desde Cherepa.

—Camarones, vía para un Tren de Escombros —decían desde Hormiguero.

—Cruces, vía para un Tren de Escombros —decían desde Camarones.

—Ranchuelo, vía para un Tren de Escombros —decían desde Cruces.

—Esperanza, vía para un Tren de Escombros —decían desde Ranchuelo…

La voz continuaba por toda la Línea Central hasta que el tren llegaba a su destino final. Con los brazos cruzados y cabizbajos, los Jefes de Estación salían a los andenes a despedirse de las locomotoras y los vagones que no volverían a circular. Dos máquinas, en el frente y otra en la cola, empujaban lentamente al cortejo fúnebre. 

Mi abuelo Aurelio fue quien mi inició en esa luctuosa ceremonia. Junto a él, le dije adiós a los Budd de Cienfuegos a La Habana, a las dos Baldwin de vía ancha del Central Mal Tiempo y a las Patas de Palo, unas malogradas locomotoras alemanas que halaron al Mixto de Cumanayagua hasta quedarse sin piezas.

Ya no estaba en Cuba cuando la 61613 y la 61619 fueron enviadas al desguace de Garrido. No pude rendirle honores en su último trayecto. Esas dos máquinas todavía pasan por algunos de los mejores recuerdos de mi infancia. Me hubiera gustado darles las gracias por eso.



Camilo Venegas, escritor y periodista cubano, reside actualmente en República Dominicana.

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