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viernes, 11 de octubre de 2019

160 AÑOS DEL FERROCARRIL DE TERRASSA A MANRESA (III)

 

 
Vista general de la electrificación de Barcelona a Zaragoza. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
2 de agosto de 1928, la electrificación del Barcelona a Manresa
 
El ferrocarril de Barcelona a Zaragoza no fue un negocio próspero. Los beneficios de la explotación no resultaban suficientes para amortizar la gran deuda contraída durante la construcción y aunque en 1865 se fusionó con el vecino ferrocarril de Pamplona a Zaragoza, en 1870 se vieron obligados a presentar la suspensión de pagos. Finalmente, en 1878 ambas líneas fueron adquiridas a precio de saldo por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España.
 
La Compañía del Norte realizó en la línea de Barcelona a Manresa dos inversiones fundamentales. La primera, concluida en 1918, consistió en la duplicación de la vía. La segunda, inaugurada el 2 de agosto de 1928, fue la electrificación de todo el trayecto.
Detalle de la electrificación de la estación de Montcada. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
La electrificación de la línea de Barcelona a Manresa estaba justificada en la necesidad de mejorar la tracción de los trenes en el penoso ascenso de la cordillera prelitoral y, sobre todo, en poder reconquistar los tráficos de cercanías que, en aquel momento, estaban recogiendo dos compañías de vía inferior a la normal: la Compañía de los Ferrocarriles de Cataluña, que enlazaba Barcelona con Sabadell y Terrassa, y la Compañía General de los Ferrocarriles Catalanes, que unía Barcelona con Manresa por Igualada.
 
Fue precisamente el tráfico de cercanías el principal condicionante de esta electrificación y el que a la postre definió aspectos fundamentales como la tensión de alimentación de los trenes. En aquel momento, los equipos de tracción de las unidades eléctricas más experimentados en Europa trabajaban a la tensión de 1.500 voltios en corriente continua y por ello, éste fue el voltaje elegido, pese a que en la primera electrificación de la Compañía del Norte implantada unos años antes en el puerto asturiano de Pajares se había optado por los 3.000 voltios, también en corriente continua.
Unidad de la serie WM-WR 1 a 38 adquirida por la Compañía del Norte para su electrificación de Barcelona a Manresa. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
La electrificación implicó el montaje del tendido aéreo sobre las dos vías principales y las secundarias de las estaciones, la construcción de tres subestaciones de tracción en Montcada, Terrassa y Sant Vicenç de Castellet, la adquisición de doce locomotoras eléctricas de la serie 7000 y de las unidades de tren  WM-WR, 1 a 38, también empleadas en las electrificaciones de Barcelona a Sant Joan de les Abadesses y de Alsasua a Irun.
 
La electrificación implantada por Norte se mantuvo en servicio hasta el 12 de octubre de 1965, fecha en que Renfe elevó la tensión de alimentación a los 3.000 voltios habituales en su red convencional, lo que supuso el relevo de las locomotoras y unidades de tren originales por las Alsthom de la serie 7600 y las suizas de la serie 600.

 
 
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