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sábado, 1 de junio de 2019

40 ANIVERSARIO DE LAS PRIMERAS TRANSFERENCIAS FERROVIARIAS A EUSKADI (I)

 

 

 
 
 
En diciembre de 1978 el Consejo General Vasco recibió la primera transferencia ferroviaria, las antiguas líneas de los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi

El 4 de enero de 1978 se constituyó el Consejo General Vasco, primer paso para la recuperación del régimen autonómico en Euskadi tras la muerte del dictador Franco. Entre las competencias cedidas al nuevo órgano por el gobierno central cabe destacar las reguladas en virtud del Decreto 2.488 de 25 de agosto de 1978, por el que se transferían las relativas al establecimiento, organización y explotación de ferrocarriles y tranvías «cuando no tengan ámbito nacional, discurran íntegramente por el territorio del País Vasco y no estén integrados en Renfe».
 
El Consejo General Vasco recibió las transferencias de las diversas líneas ferroviarias situadas en el ámbito de su competencia territorial en dos etapas. La primera correspondió al conjunto de líneas gestionadas por el último gran operador ferroviario privado del país, Ferrocarriles y Transportes Suburbanos (FTS), que había renunciado a su explotación el 15 de diciembre de 1977. Esta red estaba conformada por los ferrocarriles de Bilbao a Plentzia y a Lezama, de Lutxana a Sondika y de Matiko a Azbarren, así como por diversos servicios de transporte de viajeros por carretera establecidos en su zona de inflencia. En principio, tras la renuncia de FTS, se pensó en integrar sus servicios en el Consorcio de Transportes de Vizcaya, constituido en 1975 para la creación del futuro Metro de Bilbao. Sin embargo, este organismo todavía no se encontraba operativo, por lo que se optó por encomendar la gestión de estas líneas, pero no su titularidad, a la empresa estatal Feve, por un periodo improrrogable de seis meses que debido a la inestable situación política del momento, en pleno proceso de Transición política, finalmente fue preciso prorrogar medio año más. Entre tanto, dado que la situación de letargo del citado Consorcio no había variado, se decidió que, finalmente, estas concesiones ferroviarias y de carretera fueran asumidas por el Consejo General Vasco, lo que tuvo lugar el mismo día que expiraba la segunda prórroga, el 15 de diciembre de 1978.
En junio de 1979 se completaron las transferencias ferroviarias a Euskadi, con el traspaso de las líneas de Feve de Bilbao a Donostia y Hendaia, así como del ramal de Amorebieta a Bermeo. La bilbaína estación de Atxuri era la cabecera de esta red. Fotografía Juanjo Olaizola Elordi
 
La segunda fase de transferencias se vio retrasada por las discrepancias  surgidas a la hora de interpretar lo marcado por el Decreto 2.488. Por una parte, desde el gobierno central se defendía que todas las líneas de vía métrica del País Vasco, salvo las de los antiguos FTS, formaban parte del gran corredor de la cornisa cantábrica que enlaza Ferrol con Hendaia o eran ramales de éste, por lo que su ámbito excedía al de la Comunidad Autónoma y no podían ser transferidas. Por otra, el Consejo General Vasco consideraba que debían ser transferidas todas las antiguas concesiones que dieron lugar al desarrollo de las líneas de vía estrecha del territorio, por lo que entendían que únicamente eran de ámbito extracomunitario las concesiones de La Robla (León) a Balmaseda (Bizkaia) y de Solares (Cantabria) a Zalla (Bizkaia). Finalmente, y tras duras negociaciones, se alcanzó una solución salomónica: Se transferirían las líneas electrificadas; Bilbao a Donostia y su continuación a la frontera francesa, el popular «Topo», así como el ramal de Amorebieta a Bermeo, mientras que permanecerían en manos de Feve las explotadas con tracción diésel, aunque algunas de sus históricas concesiones transcurriesen íntegramente en territorio de la Comunidad Autónoma Vasca, como es el caso de las de Lutxana a Ireuregi y La Industrial a Azbarren. Ha sido necesario que transcurrieran más de 37 años para que una sentencia del Tribunal Constitucional dictada el 23 de junio de 2016 diera la razón a las instituciones vascas, al señalar que estas dos líneas no forman parte de la Red Ferroviaria de Interés General y, en consecuencia, debían ser transferidas al Gobierno Vasco, lo que finalmente se ha materializado en fecha tan reciente como el pasado mes de enero de 2019.
Desde sus inicios, Euskotren operó diversas líneas de transporte de viajeros por carretera. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
Dos redes inconexas
 
Tras las citadas transferencias, materializadas el 1 de junio de 1979, las líneas de vía métrica del Consejo General Vasco quedaron conformadas por dos redes independientes, sin unión física entre ellas, ya que el antiguo nexo de unión, el ferrocarril de Matiko a Azbarren, se encontraba con el servicio suspendido tras el hundimiento de un túnel el 1 de abril de 1969. Aunque este trayecto se incluyó entre las transferidas al Consejo General Vasco, nunca llegó a ser reabierto, utilizándose únicamente la pequeña sección de Azbarren a la estación colateral de Sarratu para facilitar el acceso de los trenes de mercancías de Feve a la factoría de Arcelor en Etxebarri. En resumen, la red se dividía en:
Desde 1969 la conexión entre la antigua red de los Ferrocarriles y Transportes Suburbanos de Bilbao y el resto de la red de vía métrica de la cornisa cantábrica, el ferrocarril de Matiko Azbarren, se encontraba con el servicio interrumpido. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
- Antigua red de los FTS, de 41 kilómetros de longitud, formada por las líneas de Bilbao a Plentzia, Lutxana a Sondika, Bilbao a Lezama y Matiko a Azabarren, aunque ésta última con el servicio suspendido desde 1969.
- Línea de Bilbao a San Sebastián y Hendaia y ramal de Amorebieta a Bermeo, con una longitud total de 158 kilómetros.
 
Característica común a ambas redes era el hecho de que se encontraban totalmente electrificadas a la tensión de 1.500 voltios en corriente continua, aunque en la antigua red de los FTS la polaridad estaba invertida respecto a la práctica habitual, encontrándose el positivo en el carril y el negativo en la catenaria. Junto a las explotaciones ferroviarias, el Consejo General Vasco también recibió las cinco líneas de autobuses, con un recorrido total de 86 kilómetros, anteriormente explotadas por los FTS en el entorno de Bilbao.
Feve electrificó el ferrocarril de Amorebieta a Bermeo en 1973. Fotografía de Juanjo Olaizola Elordi
 
La situación que presentaban ambas redes en el momento en que fueron transferidas al Consejo General Vasco era muy deficiente. Como se ha señalado, hasta diciembre de 1977 la red de FTS había sido operada por una empresa privada fuertemente descapitalizada en sus últimos años de gestión y lo mismo había sucedido con la línea de Bilbao a Donostia y con el «Topo», pertenecientes hasta 1972 y 1973, a los Ferrocarriles Vascongados y a la Sociedad Explotadora de Ferrocarriles y Tranvías, respectivamente. Por lo que respecta al ferrocarril de Amorebieta a Bermeo, éste había sido de titularidad pública desde 1932 y, aunque Feve lo había electrificado en 1973, otras instalaciones y equipamientos eran también obsoletos. En consecuencia, la baja calidad del servicio, unida a otros factores como la crisis económica o la progresiva motorización de la sociedad vasca, había provocado a lo largo de los años setenta una drástica caída de la demanda.
 
 
 
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