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11 febrero 2019

LAS LOCOMOTORAS ELÉCTRICAS DEL PLAN RESTRINGIDO DE ELECTRIFICACIÓN

 

 

 

Construcción de locomotoras Alsthom de la serie 7600 de Renfe en los talleres de CAF de Beasain. Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril

Uno de los grandes impulsores de los planes de electrificación de Renfe en los años cuarenta fue el ingeniero Pedro González Bueno, falangista de camisa nueva, que había participado activamente en la creación del Nuevo Estado franquista, en cuyo primer Gobierno, constituido en plena guerra el 30 de enero de 1938, ostentó la cartera de Organización y Acción Sindical. Tras su cese como ministro el 9 de agosto de 1939, no perdió el favor del dictador, sino que, por el contrario, ostentó diversos cargos en el Régimen como el de Procurador en Cortes durante todo el franquismo, o el de miembro del Consejo de Administración de Renfe. En el ordenamiento jurídico actual, un nombramiento de esta clase resultaría impensable ya que al mismo tiempo era presidente de la empresa SICE, la Sociedad Ibérica de Construcciones Eléctricas, una de las principales proveedoras de la empresa estatal en materia de electrificación y señalización así como representante de los intereses de la francesa Alsthom en España, lo que, evidentemente, contravendría cualquier ley de Incompatibilidades. Sin embargo, en una dictadura como la franquista, sin libertad de prensa, la corrupción podía actuar sin ningún rubor a plena luz del día.
Fabricación en serie de locomotoras Alsthom en CAF. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
Dada la influencia de Pedro González Bueno en el Consejo de Administración de Renfe, no es de extrañar que la elección de las locomotoras a construir para las nuevas electrificaciones recayera sobre su representada: Alsthom. Así lo reconocía en sus propias Memorias, eso sí, alabando las virtudes de estas máquinas, directas derivadas de la CC-7107 que en 1955 había batido el récord mundial de velocidad ferroviaria al alcanzar en las Landas los 330 km/h… aunque las prestaciones de sus hermanas españolas eran más modestas, al no superar en nuestro país los 120 kilómetros por hora.
Locomotora Alsthom construida por la Sociedad Española de Construcción Naval. Archivo Euskotren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
El pedido inicial de locomotoras eléctricas Alsthom para Renfe fue de 80 unidades, de las que las 20 primeras se fabricarían en Francia y las restantes en España a través de un consorcio en el que participaron las principales empresas del sector: la General Eléctrica Española, licenciataria de Alsthom en España, Cenemesa, CAF, Babcock & Wilcox, La Maquinista Terrestre y Marítima, Euskalduna, Macosa y La Naval. Más tarde, dados sus buenos resultados, Renfe contrató el suministro de otras 57 unidades similares, recibiendo las últimas en 1965. Aunque inicialmente se matricularon en la serie 7600, al superar la centena, las restantes fueron marcadas en la nueva serie 8600.
Locomotora English Electric de la serie 7700 de Renfe, fotografiada en Ponferrada. Fotografía de Rafael Fernández-Llebrez Puché
 
En todo caso, el triunfo de Pedro González Bueno no fue completo. Como él mismo se quejaba amargamente en sus memorias, Renfe, en lugar de centrar todos sus pedidos en un único modelo, decidió adquirir otras 75 a la firma English Electric, que fabricó todas las unidades, matriculadas en la serie 7700, en Gran Bretaña. El exministro franquista no dudaba en señalar que esta decisión se debía exclusivamente a los intereses personales del entonces presidente de Renfe, el Conde de Guadalhorce, y del Director General de Ferrocarriles y Tranvías del Ministerio de Obras Públicas, José Aguinaga Keller, a los que acusaba de tener intereses con diversas empresas inglesas, algo por otra parte cierto y que ya había quedado patente años atrás, en uno de los más sonados «affaires» de la Dictadura de Primo de Rivera: la construcción del ferrocarril Santander-Mediterráneo a cargo de la Anglo-Spanish Construction Co. Ltd. de Londres, en el que ambos tuvieron un protagonismo decisivo.
Construcción de locomotoras de la serie 7800 de Renfe en los talleres de La Naval de Sestao (Bizkaia). Archivo EuskoTren/Museo Vasco del Ferrocarril
 
Finalmente, la ayuda económica norteamericana al gobierno de Franco en contrapartida a la instalación de bases militares en nuestro país se tradujo en el suministro de un tercer modelo de locomotora eléctrica, en concreto, 20 unidades dotadas de tres bogies, que conformaron la serie 7800. Fueron construidas por Baldwin y Westinghouse y ensambladas en los astilleros de La Naval en Sestao (Bizkaia) en 1955 y en 1960 la serie se vio ampliada con otras 9 unidades.
 

 

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