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3 diciembre 2018

 

Los automotores de la postguerra (XVIII): Los Renault ABJ-7 (RENFE 9313-9332)

 
Como habíamos visto en una entrada anterior, a su constitución, RENFE recibió doce automotores Renault ABJ-2 procedentes de los encargos que la Compañía Nacional de Automotores había efectuado para las compañías del Norte y de M.Z.A. Si bien durante la postguerra la disponibilidad de carburantes era escasa, la necesidad de asegurar la explotación contando con automotores era tanta que en enero de 1949, se pasó a la factoría de Material Móvil y Construcciones (M.MyC) de Zaragoza la petición de otros diez automotores Renault de bogies. En este caso el modelo base sería ya el denominado ABJ-4, que, una vez adaptado al ancho ibérico, se denominaría ABJ-7


Un ABJ-7, recién salido de fábrica, todavía sin numeración. Aunque no conozco la autoría de la foto, supongo que proviene de M.MyC, la empresa constructora de Zaragoza. Fue uno de los que se recepcionaron con la librea blanca, roja y gris.



Impresionante vista del ABJ-7 9316. También era uno de los que llegaron con la librea en colores blanco, rojo y gris (Foto: archivo RENFE)
El montaje se desarrolló con mucha rapidez y los vehículos se entregaron a lo largo del segundo semestre de ese mismo año. Al igual que los anteriores tenían una potencia de 300 CV y una velocidad máxima de 121 km/h, aunque en RENFE siempre estuvieron limitados a 107 Km/h. Su aspecto exterior era muy parecido al de los ABJ-2, si bien no presentaban rejillas frontales al estar ya todos los radiadores situados en el techo. También, como en los ABJ-2, los faros y pilotos estaban integrados en la carrocería. Aunque se imponía ya la característica librea plata y verde, todavía algunos de ellos trajeron otra en blanco, rojo y gris. Disponían de setenta asientos de segunda clase. La iluminación era de tipo incandescente y la calefacción era ya eléctrica por sistema webastos, si bien no se disponía de ella en las cabinas de conducción. En ellas, en ocasiones, el frío era muy intenso y según narraba algún maquinista en ocasiones se helaba hasta el agua del botijo. 

RENFE los matriculó a continuación de los ABJ-2 y, por tanto, como 9313 a 9322Tras su recepción, los diez automotores fueron asignados a los depósitos de Madrid-Atocha y Sevilla y comenzaron a prestar servicio entre Madrid y Badajoz, Madrid a Albacete y en líneas regionales de Andalucía. Posteriormente se ocuparon también de la relación Madrid-Soria-Pamplona. 


Un ABJ-7 sale de Madrid-Atocha para cubrir la relación con Soria y Pamplona. Era el año 1953 (Foto: Wyrsch)
El 9322, último del primer grupo de ABJ-7,  estacionado en Sevilla (Foto: autor desconocido)
Un ABJ-7 de Sevilla pasando por la estación de El Chorro (Foto: Marc Dahlström)
En 1957 este ABJ-7 estaba estacionado en Sevilla, a punto de partir hacia Málaga (Foto de la página Bar Casa Julián)

Seis años después, en 1955, RENFE decidió seguir ampliando su flota de automotores Renault. Una vez más fue la factoría M.MyC. la encargada de construir otros diez automotores ABJ-7. Fueron entregados durante el segundo semestre de 1956 y matriculados como 9323 a 9332. Eran muy parecidos a los de 1949, si bien en este caso disponían de un pequeño bar por lo que el número de plazas -todas de segunda clase- disminuía a 56. La calefacción era por radiadores eléctricos y la iluminación por tubos fluorescentes. En el exterior la diferencia más llamativa era que ahora tanto faros como pilotos sobresalían de la carrocería.  Una vez recibidos se hicieron cargo de las relaciones Madrid-Cáceres y Madrid-Badajoz así como el servicio Granada-Murcia-Valencia.


Un ABJ-7 del segundo grupo. La diferencia más llamativa respecto al primer subgrupo es que ahora faros y pilotos sobresalen de la carrocería. (Foto: archivo RENFE)
La entrada en servicio de los TAF a principios de los 50, supuso el paso progresivo de los Renault hacia servicios regionales, lo que llevó lógicamente a su redistribución  geográfica. De este modo quedaron todos ellos asignados a los depósitos de Zaragoza, Sevilla y Valencia. Desde Zaragoza -donde existía la mayor dotación- cubrían servicios hacia Teruel, Tortosa, Tarragona, Lleida, La Pobla de Segur, Canfranc, Tarazona, Castejón, Calatayud, Soria y Villarcayo. 


Un ABJ-7 del segundo grupo por la antigua línea de la Puebla de Hijar a San Carlos de la Rápita (Valdezafán) (Foto: a través de Pacheco/Forotrenes)


Dos ABJ-7, uno del primer grupo y otro del segundo, en la estación de Zaragoza-Portillo (Foto: Josep Solé)
Los de Sevilla se dirigían hacia Huelva, Granada y Málaga y en los años 60 de las relaciones que confluían  en la denominada "estrella de Bobadilla". 


Varios ABJ-7 de Sevilla confluyendo en la "estrella de Bobadilla" (Foto: Vía Libre)
Un ABJ-7 en el puerto de Algeciras (foto: autor desconocido)

Posiblemente estos automotores se ocupaban también de una relación Almería-Granada, que enlazaba en Moreda con los TAF que cubrían la relación Granada-Madrid. Por su parte, los de Valencia circulaban hacia Cuenca, Alicante, Murcia, Baza y Águilas. 
 
Al finalizar los 60 algunas de estas relaciones empezaron a ser cubiertas con los TAFs que los TER iban desplazando. De este modo, Sevilla se quedó sin ellos, permaneciendo sólo en Valencia y Zaragoza. Al mismo tiempo empezaron ya las bajas, siendo los primeros afectados los 9315 y 9324 (junto con los 9307 y 9312 de la primera serie). En 1975 desaparecieron completamente del depósito de Valencia y sólo quedaban una veintena en Zaragoza cubriendo servicios de poca importancia, así como algún tren obrero en Tarragona y encargándose también de las reservas de los entonces nuevos ferrobuses. 


Un ABJ-7 del segundo grupo en las cercanías de Jaca haciendo un servicio Canfranc-Zaragoza en noviembre de 1971 (Foto: Miquel Palou)
Atractiva e interesante imagen del depósito de Zaragoza en 1973. De izquierda a derecha dos ABJ-7 del segundo grupo, un ABJ-2 y dos ABJ-7 del primer grupo (Foto: Juan Ibañez)
Por fin, el 31 de julio de 1976, fueron dados de baja los últimos diecinueve ejemplares, por tanto, algunos de ellos con sólo veinte años de antigüedad. Fueron apartados en Zaragoza y Lleida. 


 
El 9304 (ABJ-2) y el 9325 (ABJ-7) en Lleida, ya apartados del servicio (Foto: Antonio del Río)

Todos fueron desguazados, excepto el 9325 que fue destinado al Museo de Ferrocarril de Delicias y el 9326 que fue cedido a la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castellón, que lo utilizó como sede social, hasta que en marzo de 1997 fue destruido por un incendio.


El 9326 en la estación de Castellón. Fue destruido por un incendio en 1997 (Foto: autor desconocido)
El 9326 tras su desgraciado incendio (Foto: Fernando Conde)
Por tanto, junto con el ABJ-2 9304, ahora felizmente en manos de la APPFI  de Mora la Nova, sólo queda, en un estado casi irrecuperable, en la zona exterior del Museo de Delicias el citado 9325 ¿Se podrá restaurar alguna vez como única muestra de los ABJ-7 españoles?


Un primerísimo plano del 9325 en la zona exterior de Delicias en el 2010. ¿Se le dejará simplemente desaparecer a otro de los símbolos históricos de nuestro ferrocarril? (Foto: Ángel Rivera)

FUENTES CONSULTADAS:

Rentero Corral, L: Los Renault al sol del sur. CARRIL, 39. Marzo de 1993

Aranguren, J: Automotores españoles. Autoedición. 1992

Calvera, J: Automotores diesel ancho ibérico español. Ed. Revistas profesionales. 2009

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