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17 enero 2019
Álava/Araba
El soterramiento del tren en Vitoria costará 680 millones

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, adelanta el presupuesto récord que maneja el Gobierno antes de anunciar mañana la solución técnica elegida
A la llegada del Tren de Alta Velocidad soterrado hasta el corazón de Vitoria todavía le queda un largo y tortuoso viaje, jalonado de más incertidumbres que de certezas. Este miércoles, tras una reunión con la ejecutiva alavesa del PSE, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, trató de despejar una de las grandes incógnitas que a estas alturas todavía rodean al faraónico proyecto llamado a cambiar para siempre la fisionomía de la capital vasca: su coste final. Según sus estimaciones, serán necesarios 680 millones de euros para cubrir el tramo de 3,6 kilómetros entre Salburua y el túnel de Pedro Asúa, junto a Las Conchas. Son 140 millones más de la última cifra que se barajaba y hasta 380 millones más de los primeros presupuestos que se alumbraron al albur de la pasada década.
El titular de Fomento tiene prevista para este jueves un encuentro con el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, en el que se presentará la solución técnica del soterramiento. Sin embargo, el ministro socialista optó no esperar y aprovechó un acto de partido para adelantar algunos detalles que se abordarán en una reunión que, a su juicio, servirá para «desbloquear un tema que estaba encallado». Fue entonces cuando deslizó la cifra del coste de las obras, esos 680 millones, que incluirían la solución completa que permitirá la anhelada llegada del TAV a Vitoria.
A pesar de la polémica por los plazos del TAV que surgió el martes, cuando el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, cuestionó los últimos cálculos realizados por el anterior Ejecutivo del PP, que situaban en 2023 la puesta en marcha de la 'Y' ferroviaria -«No va a ser fácil. No me gusta decir cosas en las que no creo», reconoció-, el ministro de Fomento sí mantuvo «el compromiso» para que la llegada de la alta velocidad a Euskadi «sea una realidad» en cuatro años.
Con estas palabras, Ábalos viene a matizar las declaraciones de su compañero de partido, que habían levantado ampollas tanto en Lakua como en el Ayuntamiento de Vitoria. En este sentido, Gorka Urtaran lamentó que el Gobierno central reconociera este miércoles que será «complicado» conseguir que la puesta en marcha del TAV en Euskadi sea dentro de cuatro años porque se trata «de un proyecto estratégico» para la ciudad. El edil jeltzale, aseguró que el Ejecutivo de Madrid «tiene que ponerse las pilas y no puede ser que demore un proyecto que es crucial para nuestro futuro otros dos o tres años más».
Urtaran mostró su malestar tras el encontronazo institucional y ha dicho que «la fecha que se dio por última vez es 2023 y es la que hay que tratar de cumplir». No obstante, también ha calmado los ánimos para agregar que «no se trata ahora de que nos enfrasquemos en una polémica entre administraciones, se trata de que sumemos y que entre todos rememos en la misma dirección y sentido para que en 2023 la llegada de la alta velocidad sea una realidad». El regidor incidió en que desde Vitoria «vamos a ser muy exigentes en el cumplimiento de esa fecha».
«Nodo logístico»
Por su parte, el presidente de SEA Empresas Alavesas, Pascal Gómez, dijo que «cada día que pasa sin que el TAV llegue a Euskadi en una nueva oportunidad perdida. En pleno siglo XXI y en un marco globalizado como el actual, el TAV es una infraestructura determinante para nuestras empresas, una herramienta fundamental para que la industria mantenga su ritmo de crecimiento». El incumplimiento de las previsiones ferroviarias, según Gómez, «es una pésima noticia, un freno para el trabajo de un territorio histórico que cuenta con todos los mimbres necesarios para convertirse en un nodo logístico de referencia».






